miércoles, 13 de julio de 2011

13 de Julio, "Un día como hoy, pero hace un año..."

Hoy les presento estas fotitos, la de la izquierda es del Martes 13 de Julio de 2010, el día que cumplía 27 semanas de embarazo y la otra es de hoy al mediodía, cuando Valentino se acerco a la ventana y se paro...

Sin nada mas que agregar...

martes, 12 de julio de 2011

12 de Julio, "Un día como hoy, pero hace un año..."

Siempre me sorprendo pensando en lo mismo: "Un día como hoy, pero hace un año...". Así que decidí plasmar esos pensamientos y recuerdos aquí, en mi espacio, compartirlos con ustedes y asegurarme que Valentino lo viva en un futuro... Voy a ir recolectando fotos del ayer y comparándolas con el hoy.
La primera es de un 12 de Julio: del lado izquierdo la ecografía 4D, cuando vimos por primera vez esa carita y no paramos de llorar con papá, sorprendidos porque pesabas 1,300 k y tratando de imaginarnos como serías. Claro que nunca nunca hubiera pensado que un 12 de Julio pero un año después, estarías en una hamaca, riéndote a carcajadas y disfrutando como solo un niño sabe hacerlo, maravillándote por las pequeñas cosas que tiene este mundo.

Te amo tanto, hijo. Sos lo mas lindo que me dio la vida, el orgullo mas grande, el único amor incondicional y para siempre.

lunes, 11 de julio de 2011

Mi primer premio!

Estoy emocionada, a decir verdad, porque este es el primer premio que recibo... y me encanta! Quiero agradecer ante todo a Bren, del blog "Amo ser mamá" que pensó en mi y me tuvo en cuenta para semejante premio... La verdad es que lejos estoy de ser una SUPER MAMA, lo que si estoy segura es que con Valentino hago lo mejor que puedo, lo que me sale, lo que me dicta el corazón y el alma. Y por supuesto que no estoy sola, mi compañero de ruta, mi amor, el que se encarga del 50% de la tarea de criar y amar a nuestro hijo, se merece que comparta con el este premio, porque en el día a día, el es un Super Papá...
La consigna para poder recibirlo es contestar la siguiente pregunta: Qué es lo que mas te gusta de SER MAMA?
Ufffff... vaya pregunta! A ver... No quiero caer en frases hechas, pero ser mamá es lo más grande que hice en mi vida, es el mejor rol que desempeño y al que mas empeño pongo si siento que hay algo que debería modificar. 
Despertarse a la mañana y ver a Valentino todo cruzado en la cama, en medio de los dos, hace que me olvide de la contractura que me agarré por dormir toda la noche de costado y al borde de la cama a punto de caerme. 
Alegrarme porque a Valentino le gustó la comida que preparé, aunque esté cansada de ir a hacer las compras, cocinar y que la cocina me haya quedado patas para arriba. 
Verlo hacer cosas distintas todos los días y no poder evitar pensar: "Un día como hoy, pero hace un año..." y no poder creer que el tiempo haya pasado tan rápido, que hasta hace unos días nomás, lo podía sostener con un solo brazo mientras dormía, y ahora lo veo abrir cajones, puertas, gatear mas rápido y reirse de manera picara cuando lo persigo, pararse en la cuna, en el borde del mueble, en el corralito, sostenerse primero con las dos manitos, luego con una sola, y ayer por primera vez ante la mirada atenta de papá, soltó las dos manitos (y duro 1 segundo hasta que perdió el equilibrio...), prender y apagar el DVD, manejar el control remoto de la tele mejor que yo, elegir con qué quiere jugar y con qué no, darse a entender de una manera increíble cuando tiene sueño, cuando tiene hambre, cuando no quiere algo que le ofrezco o cuando quiere algo que no le ofrezco, dejar todo lo que esta haciendo para disfrutar de los 2 segundos que dura la propagandas que le gusta en la tele, dejarse cortar las uñas como un señor, sacarse las medias compulsivamente 300 veces por hora...  en fin, podría seguir enumerando estas pequeñas cosas que son las que me hacen feliz todos los días. 
Así que podría resumir que "Ser Mama" es ver en los logros de Valentino mis propios logros.
Y lo quiero compartir con Paris, Mar, Segundo (que en su caso seria Super-Papá), Tamara, Yo y mis"mini-yos", y Mamá de Parrulín .Tengo muchas más personas con quien compartirlo, solo nombro a algunos que me gustaría que lo reciban por mi, y el resto seguramente lo recibirá en breve...
Gracias nuevamente a Bren y acá los dejo... me voy a preparar la cena y aunque sé que me va a quedar la cocina patas para arriba, seguro que a Valen le va a encantar el pastel de papa =)

miércoles, 6 de julio de 2011

A papá...

Esta entrada está dedicada a una persona especial. Más que especial. Es la que completa esta tríada en la que nos convertimos ese 19 de Octubre de 2010. Ese día, mientras esperábamos que la oxitocina tuviera en mí el efecto que nunca tuvo, estuvo ahí, sentado a mi lado sosteniéndome la mano, dándome seguridad aunque estuviera más asustado que yo. Impresionable hasta la médula, estaba indeciso de presenciar el parto. Y cuando supimos que me harían cesárea, por supuesto que su primera respuesta fue "No. No puedo". Pero, a pesar de todo, se puso su traje de papá y presenció todo detrás de un vidrio. Un par de veces giré la cabeza y lo vi, "la cofia le tapaba hasta las cejas y el barbijo casi le llegaba hasta los ojos. Pero su mirada es única para mí" (fragmento de mi post "Cita a ciegas").
Valentino estuvo en sus brazos antes que en los míos, pero lejos de sentir celos, me pone muy feliz que haya sido así. El fue quien estuvo presente supervisando todo, mientras lo medían, lo pesaban, le daban su primer baño. Fue él quien firmó que Valentino era nuestro bebé, que había sido ese pequeño hombrecito que había salido de mi panza. Hasta que lo trajo donde yo estaba, envuelto como un matambre. Y yo no lo podía creer. Primero que ya éramos tres y segundo, que papá estaba dentro de un quirófano! Yo creo que ni cuenta se dio. Me dijo: "Pesa 4,170!"
Tiempo después, conversando con nuestros amigos y familiares que esperaban en los pasillos del hospital, me dijeron que quien salió a avisarles que Valen había nacido y que estaba todo bien fue mi partera, Carmen, que además agrego que el papá no salía porque estaba muy (muy) emocionado.
La primer noche en la clínica durmió todo doblado en un pequeño sillón, levantándose cada dos minutos para mirar al recién llegado, ver si estaba bien, traérmelo conmigo para que tome la teta, ponerle el chupete, llamar a la enfermera, cambiarle los pañales.
Yo digo que papá redescubrió su paternidad una noche, el 19 de Abril, cuando nos despertamos sobresaltados por el maldito Falso-Croup que atacó a Valentino de madrugada, que no lo dejaba respirar y a nosotros, tampoco. Fue papá el que mantuvo la mente fría para decirme lo que tenía que hacer, porque con la desesperación yo estaba literalmente paralizada. Salimos corriendo al hospital, pasamos casi toda la noche alli. Por suerte no fue nada, y como no hay mal que por bien no venga, esa noche fue la bisagra para modificar su paternidad.
Se tira al suelo para jugar, presta su cabellera, sus orejas, sus labios para que Valen explore. Y se emociona, mucho, con cada cosa que aprende, que adquiere. Le saca millones de fotos. Y le da todo el amor que tiene guardado en su corazón, en todo momento.
Si le preguntan, les va a decir que de haber sabido que ser papá era tan lindo y gratificante, se hubiera decidido antes a traer un hijo al mundo.
Estoy muy orgullosa de este hombre. Claro que va a ser nuestro hijo quien nos juzgue en un futuro como papás, pero yo creo que va a opinar lo mismo que yo: que es un excelente padre.
Gracias por hacerme mamá... Te amamos.

miércoles, 29 de junio de 2011

Pocoyosidades


Valentino queda amurado a la silla cuando Pocoyo aparece en pantalla. Le encanta. Baila, le grita, mueve las manos. No vaya a ser cosa que le cambie el canal porque se arma. Así que le grabamos algunos capítulos para que lo vea cuando tenga ganas...
Listo, ya relaté la mentira. Ahora viene el "sincericidio" absoluto.
A quienes les gusta el pequeño Pocoyo es a mamá y a papá. Nos da tanta ternura, ese nenito vestido de azul, con el gorro que le tapa hasta las orejas, la pancita redondida que tiene, es realmente para comérselo a besos. Y a decir verdad, su ternura al hablar y al moverse nos hace acordar a Valentino. Por eso a veces lo apodamos Pocoyo, Pocoyito, Pocoyiento, Pocoyudo etc etc etc... Y los personajes que lo acompañan son hermosos también. Están Pato, Loula (la perrita), Pajarito, Valentina (la oruga), Pulpo, Ellie (la elefanta) y Pajaroto (un pájaro rechoncho que anda dormido por la vida).
Todavía faltan unos meses para el 1º cumple de Valen, pero ya estamos pensando en ambientarle la fiestita con su personaje favorito. Perdón, nuestro personaje favorito. Las tarjetitas de invitaciones, la torta, los souvenirs, todo va a ser de Pocoyo. Tenemos que aprovechar que Valentino no va a objetar nada... porque cuando cumpla los dos añitos supongo que alguna preferencia va a demostrar. Y ahí haremos lo que a él le guste, obvio.
Por lo pronto, mamá y papá se dan un gusto...

viernes, 24 de junio de 2011

Fimosis, ¿por qué no te vas?

Me di cuenta que cuando uno se convierte en madre(/padre), empieza a adquirir mil y una profesiones: animadora infantil, contadora profesional de cuentos, niñera, psicóloga, cocinera, ama de casa, maestra, enfermera, GPS (encontramos todo), asistente personal, etc etc etc. Pero particularmente en mi caso, desde hace unos cuantos días, también soy investigadora. De esas que buscan y buscan información en todos lados, a veces con la ilusión de encontrar exactamente lo que nos gustaría que pase: "No es absolutamente necesario realizar una cirugía para corregir la fimosis en los varones. Se corrige solo, mágicamente, por obra y gracia del Espiritu Santo."
Busqué y busqué. Pregunté y pregunté. Pero esa bendita respuesta nunca la encontré. Y no la voy a encontrar.
Ya en las primeras consultas con el pediatra, nos había informado que la fimosis era algo normal en los bebés varones, que en algunos casos se corregía sólo y en otros no. Ya para los dos meses más o menos, nos dijo que si no se había corregido hasta ese momento, ya sería muy difícil (por no decir imposible) que pasara.
Para los que no saben, esta humilde investigadora va a explicar en breves parabras lo que es la Fimosis: el glande del pene del niño esta cubierto completamente por el prepucio y no puede ser retirado.
A partir de ese momento, cada vez que íbamos a una consulta, mi pregunta era siempre la misma. Y su respuesta, también. "Hay que esperar... pero si no se le despegó hasta ahora..." Y un día, me cansé. Y le dije que si no se iba a despegar solo, entonces, qué ibamos a esperar? A que sea grande? A que sea consciente de lo que le van a hacer? A que tenga infecciones? La ultima consulta fue el viernes 17 de junio. Me dijo, "visto y considerando que estás tan angustiada con este tema, lo vamos a solucionar"(?) Ahora yo me pregunto... me tenía que ver tan angustiada para darme soluciones? O es necesario que las madres nos angustiemos para que los médicos hagan algo o por lo menos expliquen? La verdad es que me parece un médico excelente, con experiencia, que sabe mucho y hace muy bien su trabajo, pero esto me hizo un poco de ruido...
Me hizo sacar un turno para hoy, viernes 24, a las 18 hs. Me recetó Xilocaina Viscosa para anestesiar brevemente la zona y me dijo que despegaría la pielcita con los dedos. Me aseguró que no sería doloroso, que solo tendría molestias para orinar durante 1 o 2 dias, y listo.
Estuve toda la bendita semana pensando. Soñaba con este tema. Me dolia el alma al imaginarme el momento, sentía culpa "a devengar" por las lágrimas que Valentino seguramente iba a derramar. Era necesario que le hiciera pasar por esto? Y si se arreglaba? Ahi estaba yo de nuevo esperando que las cosas sucedan mágicamente.
Estuve a punto de llamar para cancelar el turno. Habíamos decidido, después de hablarlo mucho con mi marido, de consultar con otro médico a ver qué nos decía.
Pero hoy, después de 2 semanas, salió el sol. Y aunque hacía un poco de frío, abrigué bien a Valen y salimos para la plaza. Jugamos en la hamaca, saludó a cuanta persona se le cruzó, le gritó a las palomas que comían por ahi... siempre con esa sonrisa hermosa que lo caracteriza. Y mientras lo miraba sonreir, mas me convencía que no tenía que llevarlo a un lugar donde lo hicieran sufrir.
Dejamos la plaza con el objetivo de hacer algunas compras, y sin querer queriendo, aparecimos en la esquina del consultorio. Y entramos. No para llevar a cabo el procedimiento, sino para volver a hablar con el médico y que me explique nuevamente no se qué. Pero yo sentía que necesitaba mas información. Y me importaba muy poco si pensaba que era un hincha kinotos, típica madre primeriza tonta.
Mientras esperaba mi turno, me puse a charlar con la secretaria del doctor, y casualmente había dos mamás con sus niños a quienes les habían practicado el despegue en cuestión, uno hacía un año y al otro, hacía solo un mes. Ambas coincidieron en decirme que no es nada terrible, que sus nenes no sufrieron, y que como había dicho el médico, solo tuvieron molestias al orinar durante esa noche. Y nada más.
Entonces volví a plantearme la idea de que tal vez hoy se lo tenía que hacer. Por algo me había encontrado estas dos mamás... Por otro lado, esperar solo le hacía mal a mi bebé.
Así que entré con mucho mucho miedo, pero un poco mas tranquila. Hablé con el medico, que seguramente vio mi cara de loca y me explicó con lujo de detalles lo que iba a hacer. Lo acosté en la camilla, yo le sostenía los bracitos y la secretaria las piernitas. No me puedo sacar de la cabeza la mirada de Valentino. Me miraba fijo, con ojos de miedo. Me di cuenta ahi que tal vez yo le había pasado mi terror a él.
Mientras se lavaba las manos, el médico me dice: "Ah... pero mirá que tal vez no se lo pueda hacer... Si está muy pegado, no se hace."
Dios!!! Por qué no lo dijo todo junto antes??
Comenzó a hacer la "maniobra", yo me concentraba en la carita de Valen, tratando de distraerlo para que no sienta tanto el dolor ni la violencia de la situación. Y dijo: "No se puede. Ves, mama? Está demasiado pegado. Si tiro, se rasga la piel. Esto va a cirugia directo. Ponete en contacto con un cirujano infantil".
Decir que se me vino el mundo abajo es poco. Si alguien lee esto tal vez piense que soy una exagerada o una extremista. Pero yo sé que los que son padres me van a entender. No soportaría verlo sufrir por nada, pero lamentablente eso es inevitable. Y creo que tengo que educarlo, no para que no sufra, sino para que aprenda a enfentar situaciones adversas y de todo tipo, y salir adelante.
Así que aquí estoy, ejerciendo nuevamente mi profesión de investigadora y recolectando artículos, opiniones y experiencias. Y esperando esa respuesta magica que se que no va a llegar.


domingo, 19 de junio de 2011

miércoles, 15 de junio de 2011

Madres sentenciadas.


Su bebé nació gordito? "Seguro que ella comió porquerías durante todo el embarazo..."
Su bebé nació flaquito? "Seguro que ella no comió nada durante todo el embarazo para no engordar..."

Su hijo nació por parto natural? "Esas cosas nuevas que hay ahora, eso del parto respetado... Debería haber pedido que le hagan cesárea, asi no sufría tanto..."
Su hijo nació por cesarea? "Viste que pidió que le hagan cesárea para no sufrir? No te puedo creer! En este pais cada uno hace lo que quiere..."

Ud. pidió a gritos la epidural? "Claro... asi cualquiera! Y encima los médicos le hacen caso!"
Ud. NO pidió a gritos la epidural? "Ella debería haberla reclamado... sino, los médicos no te dan bola"

Ud. quiere rapar a su bebé recién nacido? "No! Los bebés no se rapan... Porque cuando les va creciendo el nuevo pelito, les pica y no saben rascarse..."
Ud. No quiere rapar a su bebé recién nacido? "Mirá esos pelos todos desparejos! Rapalo asi le van a crecer parejitos..."

Ud. le quiere poner aritos a su beba recién nacida? "Pobrecita! Tan chiquita y ya la querés hacer sufrir...!"
Ud. NO le quiere poner aritos a su beba recién nacida? "Hacele los agujeritos, que así no se sabe si es nena o varón!"

Lo deja llorar en la cuna? "Es una desalmada..."
Lo alza cuando llora? "Lo va a malcriar..."

Su bebé duerme con Ud.? Imperdonable. El 8º pecado capital.
Duerme solito en su cuna desde que tenía 2 hs de vida? "Pobrecito... lo deja ahí solito... abandonado..."

Lo dejó con 45 dias en un Jardín Maternal? "Pobre criatura... por eso está siempre enfermo..."
Tiene 2 años y todavia no pisó un Jardin? "Ese chico necesita socializar, estar con chicos de su edad..."

Ud. encargó un hermanito antes de que su hijo mayor cumpliera el 1º añito? "Ah... pero vos no perdés tiempo... no tenés televisor?"
Su hijo ya tiene 1 añito y Ud todavia no encargó el hermanito? "No es bueno que esperes tanto tiempo... es mejor que sean seguiditos..."

Su hijo tiene 1 año y medio y Ud. le da la teta? "Todavia???"
Su hijo tiene 1 año y medio y Ud. YA NO  le da la teta? "La lactancia materna debe ser MINIMO hasta los 2 años..."

Ud. tiene pezones invertidos y no le pudo dar el pecho a su bebé? "Debería haber insistido... ella se rindió en el primer intento... Yo tengo pezones invertidos y le di teta a mi hijo hasta que cumplió los 42 años..."
Ud. tiene pezones invertidos y le pudo dar el pecho a su bebé? "Es una cabeza dura, todo el mundo le dice que no sufra más, que le de mamadera, pero ella insiste..."

Ud. debió acudir a la leche de fórmula porque su bebé se quedaba con hambre? "Mirá que una vez que prueba la mamadera, después no quiere mas el pecho, eh?"
Ud. se negó a darle leche de fórmula e insistía con la lactancia materna a pesar que todo el mundo le decía que su bebé se quedaba con hambre? "Dale de comer a ese chico... No ves que tu leche no le alcanza??"

Ud. lo manda a un jardín privado? "Para qué vas a gastar tanta plata si al jardín van a jugar...?"
Ud. lo manda a un jardín estatal? "Se compra tantas cosas para ella y no es capaz de invertir en la educación del hijo..."

Decide bautizarlo cuando es bebé? "Ese nene debería poder elegir a que religión quiere pertenecer..."
Decide bautizarlo cuando tiene 6 años? "Debería de haber tenido la protección de Dios desde que nació..."

Su hijo se golpeó? "Seguro que la madre ni lo mira..."
Su hijo nunca se golpeó? "No lo deja vivir..."

Su hijo usa andador? "Son muy peligrosos! Se pueden dar vuelta o dislocarse la cadera cuando arrastran las piernitas..."
Su hijo no usa andador? "Te va a quedar doblada la columna de tanto estar agachada... Metelo en el andador y listo!"

Su hijo se come la arena del arenero de la plaza? "Lo deja hacer cualquier cosa..."
Ud. no deja que su hijo juegue en el arenero de la plaza? "Es una obsesiva... Los chicos se tienen que inmunizar..."

Su hijo come caramelos? "Pobre chico, se la pasa comiendo porquerias..."
No come caramelos? "Dale algo rico a esa criatura de vez en cuando..."

Ud. le va a festejar el 1º añito en su casa? "No entramos todos ahi... tu casa es muy chiquita..."
Ud. le va a festejar el 1º añito en un pelotero? "Para qué vas a gastar tanta plata?? Si tiene un año... todavía no entiende nada..."

Le compra lo que su hijo le pide? "No le pone limites..."
No le compra lo que su hijo le pide? "Qué le cuesta, pobrecito, mirá como llora...?"

Lo manda a hacer alguna activivdad extra-escolar? "Pobre criatura, no está nunca en su casa..."
No lo manda a hacer alguna actividad extra-escolar? "Lo tiene todo el día encerrado en su casa..."

Lo lleva de vez en cuando a comer a McDonalds? "Ni siquiera le cocina al pobre hijo... siempre con comida chatarra..."
No lo lleva nunca a comer a McDonalds? "Dejalo que conozca lo que es bueno!"

Su hijo habla en neutro porque mira dibujitos de Disney Channel o Discovery Kids? "Qué barbaridad... todo el día mirando televisión. Vamos a perder el lenguaje!"
Su hijo NO habla en neutro porque NO mira dibujitos de Disney Channel o Discovery Kids? "Ponele los dibujitos... asi se entretiene un poco y nosotras tomamos mate tranquilas..."

Tiene 2 años y hace enchastres cuando come? "Ya es hora que vaya siendo ordenado para comer..."
Tiene 2 años y NO hace enchastres cuando come? "Ese nene no es normal... seguro que ella nunca lo dejó agarrar ni la cuchara..."

Su bebé almuerza antes que el resto de la familia? "Error! Lo tenés que acostumbrar a comer todos juntos!"
Su bebé almuerza con el resto de la familia? "Dale de comer antes a él, pobrecito. No lo hagas esperar que ustedes comen muy tarde!"

Lo lleva Ud. a reuniones, casamientos, cumpleaños? "Para qué lo traés, si el nene necesita descansar... lo hubieras dejado con tu mama!"
NO lo lleva Ud. a reuniones, casamientos, cumpleaños? "No se para qué quiso tener a ese chico si siempre se lo saca de encima..." o "Pobrecito... siempre lo deja para irse de joda con el marido..." o "Yo a mis hijos jamás los dejé...no siquiera para ir a la peluqueria..."

Su hijo usa chupete? "Le vas a deformar el paladar..."
Su hijo NO usa chupete? "Daselo, pobrecito... que lo ayuda a calmar la ansiedad..."

Ud. le cura a su hijo el mal de ojo/el empacho? "Esas cosas no existen... Llevalo al médico!"
Ud. NO le cura a su hijo el mal de ojo/el empacho? "Deja, ahora le pido a mi comadre que le tire el cuerito y a mi consuegra que le cure el ojeo..."

Su hijo es revoltoso? "Es culpa de ella... siempre con los nervios alterados"
Su hijo es tranquilo? "Ese nene no juega como los demás... debería esta chivando en la plaza o chapoteando en los charcos..."

Usa Ud. pañales de tela? "Es una anticuada... como se nota que no trabaja y tiene todo el tiempo libre..."
Usa Ud. pañales descartables? "Es una cómoda... En mi época, lavabamos 352 pañales por día... y a mano, porque no había lavarropas..."

Ud. le compra ropa de marca a su bebé? "Para qué gasta tanta plata si el chico se vomita, se hace pis, se ensucia comiendo, se arrastra por el piso..."
Ud. NO le compra ropa de marca a su bebé? "Que HdP... ella se compra jeans de $600 y al hijo le compra cualquier basura..."

Podría seguir toda la tarde... pero la verdad es que releo esto y creo que es más que suficiente... 
Si Ud. es madre y se siente identificada con algunos (o con todos) los ejemplos de las "Madres Sentenciadas" a las que aquí se hace referencia, favor de dejar su experiencia...
Si Ud. es madre y vivió alguna situación que aquí no se detalla, favor de contarnos su experiencia...
Y si Ud. se sintió identificada/o con los "del otro lado", de esos que critican el accionar de la "Madre Sentenciada" sea cual sea ese accionar... por favor, piense dos veces antes de hablar. O mejor, tres. 
Y también se aceptan sus experiencias. Gracias. 

viernes, 3 de junio de 2011

MI verdad de la milanesa.

Cuando tenías apenas unos días de vida, yo te observaba dormir, luego de horas y horas de batallar contra el llanto: "¿a quién se le puede ocurrir tener otro bebé después de vivir esto?, ¿cómo se entiende que los papás decidan tener otro hijo y volver a pasar por esto?". En esos momentos, el cansancio me ganaba y la cordura me abandonaba. Lloraba por todo (y por nada), a cada rato y sin motivo. Por lo menos, ningún motivo que pudiera poner en palabras. No podía explicar que era lo que me hacia llorar. Papá me preguntaba: "¿No sos feliz? Tenemos a Valentino en casa, es sano..." Pero no era cuestión de ser feliz o no...no se, tenia tristeza, mucha tristeza. En especial a la tarde, alrededor de las 7 u 8 de la noche, cuando comenzaba a oscurecer. Es como que la noche me daba miedo. De día era distinto, te daba la teta, dormías un rato, recibíamos alguna visita, un rato de tele, etc. Pero a la noche, solo eramos vos y yo, a pesar que papá estaba ahí, despierto también, pero en definitiva la teta la tenía yo y me sentía con esa terrible responsabilidad. Y me sentía tan sola. Y el miedo al "NO DORMIR" se hacía presente. No dormir es algo que te saca de tu eje, te desequilibra física, emocional y mentalmente. "La mamá debe aprovechar a dormir mientras el bebé duerme, entre toma y toma..." Yo me preguntaba, el/la que escribió esto... ¿será padre/madre?
El bebé se queda dormido después de una hora y pico de teta, un rato de cada lado, siestitas en el medio, provechito, etc. Lo acostás. Ordenás un poco. Hay que lavar la ropa del bebé (TODOS LOS DIAS) porque usan mudas y mudas por día, (con respecto a esto, no falta quien te dice: "Tiene poca ropa". Y fueron los mismos que te dijeron hace un tiempo: "No le compres mucha ropa porque cuando son bebés crecen rápido y a los 15 dias la ropa no les entra mas..."). Dedicarte 5 minutos a vos, a tu olvidado cuerpo y tu olvidada vida de mujer. Ducharte. Hacer pis! (minimo indispensable, aunque a veces pasaban horas y horas y ni me acordaba de ir). Lavar un poco de nuestra ropa. Cocinar algo para alimentarme, basicamente ("... porque sino, no vas a tener leche..."). Limpiar un poco, con un bebé recien nacido en casa, no se puede dejar todo asi y que sea lo que Dios quiera. Despues de lavar la ropita (a mano, obvio "...porque sino, se arruina...") hay que pasarla por el secarropa, tenderla y luego plancharla ("... porque la ropa tendida puede tener alguna arañita..."), doblarla y guardarla. Ordenada, claro ("...asi la encontras rapido cuando la necesitas..."). Ir a ver si el bebe respira (preocupación básica en el "Manual de las preocupaciones maternas"), si no esta tapado con nada ("...no se le deja nada en la cuna que pueda ponerse en la cara..."), etc. Y todo esto, descartando que tengas que hacer algun mandado. En el medio, fijate de sacarte leche para ir almacenando y ver si con eso podes aumentar tu producción porque el gordo se queda con hambre y tal vez es por eso que llora y llora ("...eso de tomar agua para tener leche es nuevo, en mi época tomábamos mucha leche o mate cocido...") a lo que se suma un poco (o mucho) de sentimiento de culpa y frustración (no fui capaz de parir a mi hijo y ahora tampoco soy capaz de alimentarlo!). Te queres apurar a terminar todo antes de que se despierte a ver si podes dormir aunque sea media hora pero sentis el llanto, entonces recordas que en la charla de lactancia durante el curso de pre-parto te dijeron que el bebé esta primero, que hay que atenderlo a él y despues a todo lo demas. Entonces dejas todo (por la mitad) y vas. Lo alzas y te vuelve el alma al cuerpo, porque respira, esta bien, pero hambriento... ¿YA? Ya pasaron tres horas? No, no pasaron todavia. Y ahi no sabes que hacer, porque cuando todavia estabamos en el hospital, con horas de vida, alguien me dijo que el pecho se daba a "Libre Demanda", cuando el bebe lo requeria. OK.
Luego me dijeron que en general, el lapso promedio en que un recien nacido debe alimentarse son 3 horas. OK.
Despues me dijeron que es a "Libre Demanda", pero si la pide antes de las tres horas lo voy a sobrealimentar y no me va a dejar nunca, que va a estar todo el dia pegado a mi y que me va a usar mas de chupete que de alimento.
Uffff... ponganse de acuerdo!
Hasta que encontré un pediatra que me dijo: "La respuesta la tienen vos y tu bebe. Manejate con sentido común e instinto". Después de semanas sin dormir dos horas seguidas, mucho sentido común no se tiene, pero fue el mejor consejo que recibí hasta el momento. Y así me sigo manejando, y lo seguiré haciendo. Entendí que los "consejos" son opiniones, teoría que funcionan en algunas familias y en otras no. Entendi que la teoría  es solo eso. TEORÍA ("No acumulable ni aplicable a todas las promociones y sin obligación de compra"). La practica es totalmente distinta.
Lo que mas me llamaba la atención es que nadie, nadie que había pasado por estas situaciones me haya dicho una palabra de lo que podía pasar. Nadie te advierte que te van a doler las lolas (mucho) cuando el bebe se prenda (en mi caso tenia tales grietas que volvian a abrirse con la succión y lo primero que tragaba Valentino eran gotas de sangre...), que va a tener cólicos que no lo van a dejar dormir, y que seguramente vos no vas a saber que hacer. Y que no sos la unica que pasa por eso. Lo aclaro porque en ese momento uno piensa que a nadie mas le paso eso... que sos la única inútil esquizofrénica que enloquece con los llantos penetrantes del niño sin saber para donde disparar. Te tiran los puntos, te duele la herida, te olvidaste de lo que es ir a la peluqueria, depilarte (¿y eso?), etc. Antes de irte de la clínica, deberían avisarte que la succión del bebé provoca contracciones uterinas indoloras que ayudan a expulsar "las sobras", para que no te asustes cuando estés sola en tu casa con el bodoque y pienses en salir corriendo a la guardia pensando que tuviste una hemorragia anormal.
Tener un hijo es lo mas maravilloso del mundo, pero tiene su lado complicado (y muy) sobre todo al principio. Aprendí que al hijo se lo aprende a querer. En mi caso, cada dia lo amo mas, pero los primeros días me sentía tan abrumada, sobrepasada, exhausta, tan triste que por supuesto me agarraba la maldita culpa y me sentia una HdP porque me parecia que realmente no sentía todo lo que había escuchado que iba a sentir. Y en el momento exacto, una frase, unas pocas lineas de Laura Gutman con las cuales me hiper-identifique que me hicieron sentir un poco mejor y empece a aceptar la idea de que tal vez no era yo la única: "En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar... entonces, nuestra madre interior ha nacido.”
Yo creo que los que cuentan solo la parte linda de este proceso es porque se olvidan de lo que pasaron. Y si, con el paso del tiempo uno se va olvidando de todo lo negativo y te quedan en el alma los recuerdos mas hermosos y la parte mágica de esa etapa. A mi me pasa... me cuesta acodarme de todo eso aunque solo hayan pasado 7 meses y medio. Hay cosas que me las había olvidado y yo siento que debo plasmarlo aqui por dos motivos: primero, para no seguir olvidando, porque quiero recordar todo, lo bueno y lo no tan bueno. Y segundo, porque me gustaría que si alguien lee esto y esta esperando un bebé o planeando tenerlo,  que sepa que esto es hermoso, pero no es todo color de rosa. La imagen de la silla mecedora de madera en una habitación decorada en colores pastel, con luz tenue, música suave, el bebé calmado, sin ruido en el ambiente, todo perfectamente ordenado, la mamá impecable, con el pelo planchado, las uñas recien pintadas, dándole el pecho a su bebe con cara de enamoramiento a veces no es posible ni real.
La realidad es que es cuestión de tiempo, de costumbre, de ADAPTACION. Son todas etapas. Y todas pasan.
Ahora veo todo con la distancia que brinda el tiempo, estos 7 meses y medio. Recuerdo esos momentos pero de manera mas borrosa, no tanto con la nitidez del fracaso y la frustración.
El tiempo vuela, es una realidad. Todo lo vivido con Valentino, desde el embarazo, es nuevo. Para él, obviamente y para nosotros también. Es su primera vez en todos los aspectos, pero también es la nuestra. Es lógico que haya cosas que no sepamos hacer. Cuando Valen esté dando sus primeros pasos, seguramente va a tambalearse, va a perder el equilibrio, se va a caer. Y a nosotros nos pasa igual, en todo sentido. Dudamos, tambaleamos, nos preguntamos si estamos haciendo bien o mal, etc. Y es normal.
Estamos disfrutando mucho a Valentino. Sus logros, sus alegrías, su aprendizaje, su rapidez para adquirir una habilidad nueva, sus caras. Jugamos, saltamos, nos tiramos en el suelo, hacemos invasión de cosquillas, desafío de gritos y repasamos el cancionero (de mamá-maestra-jardinera) completo.
Reconozco ser Gata Flora pero a veces, extraño esos primeros días, los días de Recién Nacido que las tristezas del momento y las exigencias mezcladas con un poco de desesperación y frustración no me dejaron disfrutar del todo. Ese olorcito a bebé recién nacido, los ruiditos, los gestos típicos de bebé, lo mágico que era darle la teta pese a lo poco que nos duro (ya hablaré de mi experiencia con la Lactancia Materna) etc etc etc.
Y a pesar de todo, lo volvería a pasar. Volvería a tener otro hijo.
Ahora entiendo a los papás a los que hice alusión en las primeras lineas de este relato.
Tener un hijo es AMAR A PESAR DE TODO.

jueves, 19 de mayo de 2011

martes, 17 de mayo de 2011

Tus logros son nuestros logros...

Se me va a hacer un tanto difícil lograr resumir los 7 meses mas felices de mi vida, pero me tengo que poner al día contándote las cosas que estas aprendiendo... lo que pasa es que no me queda demasiado tiempo para sentarme a escribir, porque cierta personita demanda mi atención a cada instante... (y como me gusta q asi sea!)
Aprendes cosas tan rápidamente que a veces no podemos creerlo...
Por donde empiezo? Si, por el principio es una buena idea.
Un Jueves 21 de octubre de 2010 a las 5 de la tarde, cuando todavía no habías cumplido las 48 horas de vida, nos dieron el alta... te vestimos, te abrigamos, me vino a buscar un enfermero y me pidió que me siente en la silla de ruedas para poder salir del hospital... "No me hace falta, yo puedo caminar...", le dije. "Es una regla del Sanatorio, todas las mamás salen en silla de ruedas...". Hasta la puerta, donde papá nos esperaba con la puerta del baúl abierta de la Tai. Nos miramos a lo lejos, mientras nos acercábamos y se nos llenaron los ojos de lágrimas. Cuántas cosas habían cambiado en pocas horas! Entre caminando y con una panza que explotaba, salí en silla de reudas con un poco menos de panza, con el corazón desbordando de alegría y de miedos... El trayecto es corto. Pero esta vez, la herida de la cesárea se hacia notar con cada pocito o lomo de burro del asfalto. Y un pequeño bebito ente mis brazos era sin dudas lo que marcaba la gran diferencia. Tus 3,850 kg. envueltos en mantas, tus puñitos cerrados, tus ojitos entreabiertos... Llegamos. A casa. Momento soñado si los hay...
Al verte tan chiquito y tan frágil, me parecía casi imposible proyectarte apendiendo cosas, me creia casi incapaz de ser yo la que te enseñara algo... es dificil de explicar.
Desde el instante mismo en que te sacaron de mi panza, empezaste a aprender cosas. A vivir, por sobre todas las cosas. A respirar por tus propios medios, a incorporarte a un mundo hostil, frio, nuevo, inseguro, ruidoso.
No hubo momento en que no hayas aprendido algo. Pero hay ciertos avances que llaman la atención, y nos emocionan, nos hacen reflexionar sobre el paso del tiempo y generan un calor indescriptible en el alma:
*24 de Noviembre de 2011, 1 mes y 5 dias, tu primera sonrisa... Sentado en el huevito, listo para irte a pasear con mamá y papá, nos sorprendiste con un gesto voluntario respondiendo a nuestras canciones...

*8 de enero de 2011, 2 meses y medio, descubriste que si estiras el bracito y abris la manito podes agarrar un objeto... empezaste con tu chupete, mas tarde fue un sonajero, y a partir de ese momento no quedo nada fuera de tu curiosidad...

Por esos dias tambien nos asombrabamos al verte sostener levemente el peso de tu cabecita y te empezaste a dar vuelta cuando estabas acostado y a moverte durante la noche... Una vez, me desperté de madrugada para verte y estabas exactamente al revés a como yo te había dejado durmiendo... la cabeza hacia los pies de la cama. Acostumbrada a que de noche no te movías, asustada, medio dormida, lo primero que pensé fue que alguien había entrado en casa... solo para darte vuelta! jajaja

*18 de enero de 2011, a punto de cumplir 3 meses, tus sonrisas se convertían en carcajadas... música para mis oídos. Decir que me alegran el día es poco. Nos alegra la vida escucharte reir, nos emociona infinitamente porque no hay nada que deseemos mas que verte feliz, que seas feliz hoy y siempre.

Te incorporabas, como queriendo sentar y ya intentabas llevarte las cosas que agarrabas a la boca, a veces le atinabas, a veces te dabas en el ojo, en la nariz. La perseverancia y la tenacidad siempre fueron tus aliadas.

*23 de febrero de 2011, 4 meses y 4 días, luego de tantísimos intentos, pudiste meterte el chupete en la boca, a veces del lado del revés.

*10 de Marzo de 2011, 4 meses y medio, descubrimos que te quedabas sentado solito en tu sillita mecedora y te resistías a caerte hacia atrás apoyando tus coditos en respaldo. También aprendiste a sacar la lengua imitándonos... estuvimos de vacaciones en Córdoba, y recuerdo que en 14 días no conseguimos sacarte una sola foto en donde no estés sacando la lengua... ese descubrimiento te había encantado.

*17 de Marzo de 2011, casi 5 meses, comiste yogurt por primera vez (Recomendaciones del Doc: Yogurt entero, firme, de vainilla, comprar 7 por semana, dar uno nuevo cada día, el primer día dos cucharadas y aumentar una cucharada por día, sacar media hora antes de la heladera y no comprarlo en los chinos, porque apagan las heladeras de noche y pierden la cadena de frío... jajaja). Esta nueva experiencia fue emocionante... verte abrir la boquita cada vez que se aproximaba la cuchara... y las caras como de asco... impagables.

Por esos días también incorporaste los monosílabos ma-ma-ma-ma-ma-pa-pa-pa-pa-pa-pa-ma-ma-ma-pa-pa-pa... inexplicable lo que se siente escucharte... Ya quiero que cobren sentido!
Sentarte en las rodillas de mamá o papá te resulta super divertido, y mas si hay un apoyo en donde puedas impulsarte para saltar... si, saltar como un loco sin parar, con tus puñitos cerrados como si eso te diera un poco mas de potencia.

*31 de marzo, 5 meses y 12 días, después de mucho observártelos, finalmente te gano la curiosidad y los agarraste... tus pies! Sea sentado o acostado, son un gran atractivo para explorar. Unos días despues, a la boca! Que ricas empanaditas de copetin... recorda que son mías, solo te las presto. Y hay que reconocer semejante flexibilidad... "lo que pasa es que sos todo nuevito...", diria tu bisabuela Pina.

*03 de abril de 2011, 5 meses y medio. ♪♫ Que linda manito que tengo yo... chiquita y bonita que Dios me dio...♪♫. Me observabas moviendo la mano una y otra vez, hasta que tímidamente, comenzaste a imitarme y se me lleno el corazón de orgullo... Ahora sos todo un experto...

*13 de abril de 2011, 5 meses y 20 días, comenzaste a extender tus bracitos hacia mi cuando querías o intuías que iba a alzarte... que sensación maravillosa... Ademas de todo lo que me das, me haces sentir importante... queres estar conmigo! No hay nada que me de mas satisfacción en la vida que tu amor.

*20 de Abril de 2011, estuvimos practicando levantar el bracito, abrir y cerrar la manito para decir "hola" y "chau"... todavía estamos entrenándonos para eso...

*13 de Mayo de 2011, 6 meses y 20 días, estábamos en tu habitación, ordenando tu ropita recién lavada, vos sentado en tu cuna. De repente, no escuche ningún ruido y me di vuelta para mirarte, estabas sentado en el borde, con los piecitos trabados en los barrotes, con las dos manitos agrarradas de la baranda superior, levantando la cola... estabas parado, mirándome con una sonrisa picara, como si supieras que estabas haciendo algo nuevo, distinto... Y vaya si estabas haciendo algo distinto... estabas parado! Todavía no puedo creerlo... A los pocos segundos, te venció el cansancio y paf, de cola al colchón...

Sacarte las medias por estos días es una de tus actividades favoritas, y mucho mejor si te las llevas a la boca...

Te matas de risa cuando atiendo el teléfono y digo "Hola?"... Estamos jugando de a poquito a que atiendas tu propio celular, uno viejito que has heredado de papá. Jugamos a "Hola, quien eeeees??... Malentino shosh mosh???". Te encanta...

Ahora estamos usando esa misma frase para golpear las puertas, cuando pasamos cerca de una habitación con las puertas cerradas, estiras tu bracito para golpear como te enseñe...

Te gusta cuando hacemos la cuenta regresiva de los pisos cuando estamos en el ascensor... 3...2...1... llegamos! Y al revés, cuando volvemos de algún lado, acompañamos el "pip" que hace el ascensor en cada piso...

Desde hace unos dias me das unos besos bien babosos y unos abrazos inolvidabes, acompañados de unos hermosos "ta-ta-ta-ma-ba-pa-ta-taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa", que yo interpreto como un "te amo, mama". Yo tambien, amor de mi vida.

Estas practicando con papa el famoso "choque los 5". De a poquito lo vas logrando.

Lo que tenes perfectamente incorporado es lo que yo llamo "aplauso compartido". Al hacer algo que nos gusta o nos parece divertido, lo festejamos con aplausos, te ponemos la palma de la mano cerca tuyo y vos muy alegremente golpeas con tu palma sobre la nuestra acompañado de un "Bien! Viva-bravo-bieeeeen! Super-hiper bieeeeeen! Super-hiper-mega-ultra-archi bieeeeen!

Sos sumamente generoso: ya compartís tus galles con la Tana. Es una lucha diaria, mientras yo hago las cosas de la casa, te doy una galletita de agua para que te entretengas y al ratito ya no la tenes mas... después de muchos retos a la perra pensando que ella te las robaba, decidí espiarlos y ver que sucedia realmente. No es que la pobre te las saca, sino que vos se las ofreces amablemente. Son un amor...

Ya desde hace un tiempo que venís intentando sostener la mamadera por tus propios medios, por las dudas que esta madre despistada que te toco, se olvide de alimentarte y tengas que hacerlo solito...

En estos mismos momentos, mientras yo escribo esto con una sola mano, vos estas a upa mio jugueteando con mi celular. Papa te pregunto: "Me lo das?" Y vos muy amorosamente se lo depositaste en las manos... Y así comenzó un juego divertido y emocionante... Dámelo... Gracias... Toma...

Seguramente hay mil detalles, cositas pequeñas y grandotas que has aprendido que me las estoy olvidando... a medida que me acuerde las voy a escribir...

Que orgullo tan grande que seas nuestro hijo...

martes, 19 de abril de 2011

domingo, 6 de febrero de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Habia una vez....

Hoy se cumple un año desde que nos enteramos que estabas en camino... que mezcla de sentimientos que tengo.
Hace un año y exactamente en este mismo sillón en donde ahora estoy escribiendo esto, abríamos el sobrecito con el resultado que nos cambiaría la vida para siempre. Y que buen balance que puedo hacer de este período que ya pasó.
Ahora tengo enfrente un bebé que sonríe frente a un televisor mirando PlayHouse Disney... quién iba a decirlo? Yo no podría ni imaginar que esto me iba a pasar.
No tengo mucho más para decir. En realidad, si tengo mucho para decir. Pero los tiempos son otros, han cambiado absolutamente todas mis prioridades, mis actividades, mi centro de atención, mi eje.
Y qué feliz que me hace.
Dejo aqui unas fotitos que reflejan lo que pasaba hace un año atras y lo que pasa hoy...




Da que pensar, no?

miércoles, 19 de enero de 2011

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cita a ciegas

No sé por dónde se empieza a contar el inicio de una nueva vida.


Me siento en deuda con este blog, siento que le debo un relato de lo que fue nuestro nacimiento. Y digo “nuestro” porque ahora más que nunca estoy convencida que no sólo naciste vos, sino también papá como papá, yo como mamá y una nueva vida para los tres.

Voy a tratar de contarte como fueron las cosas desde el día en que supuestamente ibas a nacer, ese 18 de Octubre en el que me habían dicho que después del monitoreo, vaya directamente a internarme porque ya tenías que estar afuera… El día anterior había sido el Día de la Madre… que sensación mas rara… estaba ahora de este lado del mostrador, recibiendo regalos, felicitaciones, mensajes de texto, y yo sin poder creerlo… estaba a menos de 24 hs. de ser mamá! Ni papá ni yo podíamos terminar de entender qué es lo que iba a pasar. Hay algo que te dice que va a ser una día más que especial, que te va a cambiar la vida y que seguramente va a ser el día más importante de nuestra vida. Pero es muy difícil, casi imposible imaginarse y anticiparse a este tipo de cosas. Esto es completamente nuevo, es raro, la cabeza no tiene representaciones de la situación, siempre fui testigo de este tipo de cosas, nunca fui la protagonista, y da miedo. Da miedo no saber enfrentar los obstáculos, no poder con todo.

Me pregunté muchas veces si era de mala madre no poder imaginarme tu carita. Pero llegué a la conclusión que no. No tengo porqué sentir culpa por no conocer a alguien a quien nunca vi. Es como tener una cita a ciegas. Papá y yo íbamos a conocerte a vos y vos a nosotros.

Esa noche, la madrugada del 18, fue imposible conciliar el sueño. Creo que las razones son obvias. Los nervios y la ansiedad se complotaron en mi contra para no dejarme pegar un ojo en toda la noche o soñar semi-dormida con todo lo que me esperaba vivir.

Teníamos que estar temprano en la clínica porque nos iban a hacer ese ultimo monitoreo y después de eso, la internación. De todas maneras, no hizo falta despertador. Fue una de las pocas veces en mi vida que me desperté antes de escuchar su horrible sonido. Y seguía siendo todo muy muy raro… había que levantarse para ir a parir… para tener un hijo, para que alguien me ayude a tener conmigo a alguien que estuvo conmigo durante 9 meses y un poquito más…

Me levanté, me vestí, prendí la computadora, contesté un par de mails, entré al Facebook y comenté: “Gracias a todos por los saludos, por estar presente y por preocuparse… los queremos mucho mucho y tengo mucha fe que todo va a salir bien, que Valen va a estar en perfectas condiciones y que va a ser un bebé sano y hermoso… y tengo la leve intuición que hoy va a ser el día mas feliz de mi vida. Hasta luego a todos… me voy a parir =)”

Apagué la computadora, desperté a papá, preparé los bolsos, los documentos, el celular, el cargador. Le di agua y comida a la perra. Algo más debo haber hecho, pero no lo recuerdo. Creo que nos sacamos unas fotos, pensando que iban a ser las últimas con la panza.

Salimos. Con esa rara sensación que es muy difícil de explicar. Cruzamos Rivadavia los dos, agarrados de la mano, cada uno con un bolso. Creo que no hablamos demasiado. No había lugar para muchas palabras, con tanta cantidad de sensaciones y sentimientos nuevos.

Llegamos al primer piso, dejé la orden para el monitoreo y nos sentamos a esperar. Nos llamaron y nos atendió la misma partera que dictó el curso de pre-parto. Le dijimos que después de ahí nos íbamos a ir a ver a la doctora para internarnos y nos miró con una cara como asombrada y nos dijo que creía que era difícil porque los lunes eran días complicados para internarse, pero que iba a hablar con la doctora y después nos avisaba… Ahí se me empezó a venir el mundo abajo. La desilusión, las ansias, el miedo, todo se me vino a la cabeza una vez más. Nos miramos con papá con una rara mezcla de alivio y decepción. Tampoco seria hoy?

Mientras me hacia el monitoreo y escuchábamos los latidos fuertes de tu corazón, se puso a sacar cuentas, no ya de las semanas de embarazo sino de los días. Cuando terminó, nos dijo que estabas bien y que esperemos en el 3º piso, que ella iba a hablar con la doctora y ahí se resolvería.

Fuimos y nos sentamos a la salida del ascensor como ella nos pidió y esperamos. Con los bolsos a cuestas. Con el corazón latiendo fuerte. Con la ansiedad a flor de piel. Con las ganas que nos digan que hoy iba a ser el día. Con las ganas que nos digan que hoy no iba a ser el día.

Apareció por la puerta de vidrio y me dijo que siga esperando…si, que fácil. Al rato la vemos hablar por teléfono y me llama, me pasa con la doctora que con su mejor onda, quiso hacerme unos chistes acerca de que vos no querías salir porque seguramente estabas muy cómodo o muy enamorado de mi, pero la verdad es que no le presté atención, yo solo quería que me diga: “quedás internada, hoy vas a ser mamá”. Pero no. Por el contrario, me dijo que las 3 salas de preparto estaban ocupadas, que habían 2 cesáreas programadas, y que no había camas para internación. Las opciones que me dio fueron: quedarme ahí sentada, esperando que se hagan las 5 de la tarde para comenzar con la inducción a esa hora, pasar toda la noche con goteo y recién parir por la mañana, o agarrar mis bártulos, volver por donde vinimos y regresar temprano al día siguiente ya con el lugar asegurado en una sala de preparto, una cama para internación y la certeza de que de ese día no pasaba.

Analicé en mi cerebro ambas posibilidades y no pude descifrar cuál era mejor de las dos; entonces me puse en manos de la doctora y le pedí que me diga cual era la mejor opción para mi. Me respondió que si esperaba hasta las 5 de la tarde de ese día, pasar toda la noche con trabajo de parto y parir recién por la mañana sería agotador. Me recomendó que vaya a casa a descansar, que duerma y que vuelva fresca por la mañana. Claro, era lo mas lógico.

Así hicimos, volvimos caminando por el mismo lugar y llegamos a casa con una mezcla de sueño, desilusión, alivio, malestar, enojo, etc.

Prendimos la compu, miramos el video del chino cirujano para distendernos, mandamos mensajes avisando que hoy no nacerías y yo publiqué en Facebook: “Volvimos. No, no fue un parto veloz. Pasó que como no había camas disponibles me mandaron de vuelta y me “anotaron” para mañana a las 08.30 hs., como si todo esto se tratara de un trámite… pero bueno, dicen que todo pasa por algo, no? Una pregunta… alguien sabe dónde venden “paciencia”? Ya averigüé en carnicerías, ferreterías y cotillones… pero no tienen”.

La pregunta era que íbamos a hacer para pasar esas horas, se harían interminables… entonces nos fuimos a comprar unos cartelitos para colgar en la puerta de casa y en la puerta de la habitación del sanatorio. Recorrimos un par de cotillones y encontramos unos bastante lindos. Y ahora? Vamos a ver si conseguimos la cafetera que quiere papá. Fuimos a Frávega y si, ahí estaba. Y ahora? La verdad es que no recuerdo qué hicimos después. La cosa es que el tiempo no pasaba jamás.

Y llego. La mañana del 19 de Octubre de 2010.

Dios! Al fin! Claro que no dormimos bien, y tampoco fueron necesarios los servicios del Sr. Despertador. Hoy sí era EL día, no podía pasar de hoy… o si?

El viaje es corto, a pie, pero parece eterno. Cruzar la Av. Rivadavia a esa hora en general es una misión imposible, pero por algún motivo, en ese momento, no venían autos de ningún lado. Pasamos la vía, otra vez agarrados de la mano y cada uno con un bolsito, parecíamos dos turistas, cargados y desorientados. Intentamos que parezca normal, cruzamos un par de palabras, comentamos un par de cosas, seguramente irrelevantes. Y llegamos. A todo esto, recordaba que estaba yendo, ni mas ni menos, a tener un hijo.

Ascensor. Tercer piso. Recepción de Obstetricia. Pensé: cómo le informo lo que vengo a hacer? Se me ocurrió: “Hola, vengo a tener un hijo”.

No.

“Que tal? Tengo turno para parir”.

No.

“Buenos días. Vengo a que alguien me ayude a sacar a mi bebe porque no quiere salir”.

No.

Atiné a decir: “Hola, vengo a internarme”. A lo que la chica me preguntó de qué medico era paciente, y yo respondí mi nombre. Recuerdo la expresión de ella ante la respuesta, como compadeciéndose por mi estado de locura evidente. Papá me dijo: “no te preguntó tu nombre, te preguntó quién era tu medico”. La chica me dijo: “está bien, no te hagas problema”. Que papelón.

Ingresó los datos y nos pidió que la siguiéramos. No había nadie en el pasillo. SALA DE PREPARTO 1. Llegamos con nuestros benditos bolsitos. Los dos. Yo adelante y papá atrás. Entramos y dejamos todo en el suelo y me senté en el borde de la cama. A esperar. A esperar qué? Algún síntoma? No. A esperar a alguien que me diga qué hacer, qué decir, qué sentir, cómo reaccionar. Que me diga cuáles son los pasos burocráticos que generalmente se siguen para traer un hijo al mundo.

Apareció una partera, Carmen, se presentó y me preguntó los datos básicos de un embarazo, en qué semana estaba (41), FUM, nombre de mi médica, etc. Me dio una bata verde abierta a los costados, me pidió que me la ponga arriba de la ropa interior. Me explicó que iba a colocarme la cánula para suministrar la oxitocina, que provocaría las contracciones y la dilatación necesaria. Pensé que iba a ser mas grave realmente. Pero de todas maneras, me bajó la presión. A todo esto, eran cerca de las 9 de la mañana y a partir de ahí, comenzaron a correr las horas entre visitas, tactos, enfermeras que me preguntaban mil veces lo mismo, nombre, apellido, FUM, semanas de embarazo, etc, siempre conectada al aparato que monitoreaba los latidos de tu corazoncito. Cuando me acordé de la hora, eran las 3 de la tarde. Me pareció que el tiempo había volado, y a la vez me parecía que hacia una eternidad que estaba ahí acostada, esperando que por fin pase algo. Pero no. La partera venia a cada hora y verificaba la dilatación y los cambios, pero ingresé con 1cm. de dilatación, las contracciones eran ineficientes, por lo que después de tantas horas casi ni se había modificado.

A las 2 de la tarde decidieron romperme la bolsa para ver si eso ayudaba a que tu cabecita haga mas presión sobre el cuello del útero y provoque algo mas de dilatación.

Nada. (No voy a relatar ese momento porque realmente merece mi amnesia parcial).

Ya eran las 5 de la tarde. Yo no quería ni pensar, pero la idea de la cesárea comenzaba a rondar en mi cabeza como la peor opción del planeta. Algo tan temido por mi. No podía ni imaginarme el momento. Sentía decepción por mi misma. Un sentimiento de fracaso, culpa por no haber podido, miedo a la cirugía, al postoperatorio, miedo a convertirme en mamá. A no poder, a estar sola. A no merecerte.

Carmen me dio una hora más de plazo. Me dijo que a las 6 de la tarde me haría el último tacto para terminar de descartar mi “idílico” parto normal.

No se como transcurrió el tiempo, ni quiénes estaban en la habitación, ni quiénes estaban afuera en el pasillo. Se que tus abuelos y todos nuestros amigos habían hecho guardia desde temprano, pero yo no estaba ahí. Mi mente iba por otro lado. No quería ver ni escuchar a nadie. Traté de conservar la calma y poner toda mi energía positiva para que vos estés bien.

Las 6. Último tacto. 2,5 cm. de dilatación. Carmen ya no sentía tu cabeza con la punta de los dedos, o sea que vos en lugar de descender, habías subido.

Me preguntó si quería saber la verdad y obviamente le dije que si. Me dijo que considerando que vos y yo estábamos bien, podríamos seguir con el goteo 12 hs. más y ver que pasaba por la mañana, pero que ella creía que era inútil. Me dijo que hablaría con mi médica y le explicaría la situación, pero que era muy probable que se decidiera por una cesárea. Dios... Se me vino el mundo abajo. Todos me decían que era mejor, que no íbamos a sufrir ni vos ni yo… pero yo quería que nadie me hable, que se vayan todos… me sentía tan mal, tan inútil como madre, tan agotada mentalmente… y eso recién comenzaba. Volvió Carmen con la novedad que mi médica había decidido realizar una cesárea y dijo que alrededor de las 19 hs. estaría comenzando la cirugía.

Quisimos estar solos con papá en la habitación. Y lloramos. Los dos. Porque por primera vez en todo el transcurso del embarazo teníamos la certeza de cuándo ibas a nacer, de cuándo nos convertiríamos en papás. Dentro de una hora.

No se cuánto tiempo pasó, pero Carmen volvió con una cofia y unos cubre-pies para mi, me pidió que me saque la ropa interior y me deje solo la bata. Creo que a todo esto, a papá lo mandaron a vestirse de padre después de sacarme una foto. No recuerdo nada de ese lapso de tiempo que pasó. Se que Carmen vino con una silla de ruedas y me senté. Recuerdo haber saludado a los abuelos, y a Gi que me dijo algo así como que todo iba a salir bien y me dio un beso.

Y ahí estaba yo, en mis últimos momentos como embarazada, con mi mente volando por un mundo distinto, con ganas de salir corriendo o que me trague la tierra o que mágicamente alguien decida que el embarazo podía durar dos años y así poder posponer ese momento. Vi a mi médica por primera vez en todo el día y lejos de darme tranquilidad, me recordó que faltaba poco para convertirme en una carnicería ambulante.

Recorrí un pasillo con Carmen empujando la silla de ruedas y llegamos a una habitación sin puertas a la derecha: el quirófano. Siempre me imagine que seria un lugar con dos puertas vaivén con ventanitas redondas de vidrio. No se, es lo que vi en las películas. Era chiquito, había una camilla y en el suelo, una escalerita de madera de 3 escalones. Me bajé de la silla y me subí a la camilla. Me senté en el borde mirando hacia la pared. No miré nada más, no quería ver nada más. Solo recuerdo el reloj grande que estaba colgado en esa pared que tenia enfrente. Y las agujas marcaban las 19:15 hs.

Apareció un hombre de algún lugar que no vi, y alguien me lo presentó como el anestesiólogo. Mi médica estaba apoyada en esa pared, debajo del reloj con las manos detrás de la espalda y decía algo que no recuerdo bien pero creo que dijo algo como que no querías salir, que estabas muy enamorado de mi. Esbocé una sonrisa, o traté de hacerlo. Ni ganas tenía realmente.

El anestesiólogo se paró detrás mío y apoyó sobre la camilla a mi derecha una caja y dijo “No la toques”. Como si yo tuviera cara de tener ganas de andar tocando esos elementos de tortura. Carmen se puso adelante mío y me pidió que me incline hacia delante, como haciéndome una bolita, con los brazos rodeando la panza. El médico me pasaba una gasa con desinfectante por la espalda, muy fuerte, con mucha presión y la verdad es que me daba cosquillas. Yo no tenía ninguna intención de perjudicar su trabajo, pero me movía. Y me retó. Me dijo que si me seguía moviendo, me iba a tener que arreglar sola, y que me iba a quedar paralítica porque era una zona muy delicada. No era necesario tratarme así. Pero bueno, hay médicos bastante insensibles. Brutos, diría yo. Me aviso que sentiría un pinchazo en la espalda, en la parte baja. Y sentí el pinchazo, pero no fue lo peor. Sentí que la aguja se trababa y él le pidió a Carmen que me incline más hacia adelante, porque se había topado con una vértebra. Carmen me agarró de los hombros y me arqueó la espalda. A todo esto, yo no sabía si llorar, si salir corriendo con las últimas fuerzas que me quedaban, si putear a todos los presentes, si sobornar a Dios para que cambie las reglas de juego a último momento, como por ejemplo que a partir de ese momento se pudiera vivir por siempre embarazada o que el niño salga milagrosamente de ahí sin necesidad de pasar por eso… se supone que debería ser el momento mas feliz de mi vida, pero la verdad es que hasta ese instante, no lo viví así…

Al inclinarme hacia delante, sentí un “tac” y alguien dijo “ahí pasó”. La aguja con la anestesia. Eso había pasado.

Me dijeron que iba a sentir un líquido caliente por las piernas y que me apure a acostarme porque el efecto era rápido y necesitaban que yo levante la cadera para pasar una tabla por debajo mío. Automáticamente sentí que mis piernas me abandonaban. Y con ellas, mis ultimas esperanzas de escapar de ahí. Quede reducida a una cabeza con brazos y parte del pecho. Podrían haber vendido todos mis órganos que yo no me hubiese dado cuenta.

Mi médica comenzó a pasarme una gasa con ese líquido marrón para evitar infecciones por toda la panza, parte de las piernas y el pecho. Y yo todavía sentía un cosquilleo, así que empecé a entrar en pánico recordando la película “Bajo anestesia”, y tuve miedo que empiece la cirugía, que no me hayan anestesiado bien la zona y que yo no pueda hablar para avisar lo que pasaba. Pero sí podía hablar. La cosa es que no quería hacerlo. Y ya que la tierra no me había tragado, que tampoco había tenido la oportunidad de salir corriendo y que Dios no había modificado las reglas del embarazo por mi, lo único que me quedaba para zafar, era dormirme. Quería cerrar los ojos y desaparecer de ahí. Me sentí culpable por no querer estar en ese lugar recibiendo a mi hijo, a mi bebé, al que había esperado tanto, al que tantas veces intenté imaginar y no pude. Ahora iba a tener la posibilidad de conocerlo, abrazarlo y yo no quería. Me sentí y me siento todavía una tremenda hija de puta por sentir eso, pero no lo puedo negar.

Para peor, me abrieron los brazos y me los ataron a una madera que pasaba por debajo de mi espalda, así que quede totalmente entregada, en una postura de crucifixión. La escena en mi mente es terrorífica.

Con las pocas ganas que tenía, giré la cabeza hacia la derecha y vi a papá vestido de papá. Lo reconocí por los ojos, porque en realidad sólo eso se le veía. Creo que estaba detrás de esas puertas vaivén con los vidrios redondos que yo había visto en las películas. La cofia le tapaba hasta las cejas y el barbijo casi le llegaba hasta los ojos. Pero su mirada es única para mí.

La médica me explicó algo que no me acuerdo. Yo mantenía los ojos cerrados y la esperanza de dormirme.

Carmen se sentó al lado de mi hombro derecho y me explicaba lo que estaba pasando en la carnicería, como si yo tuviese ganas de saberlo.

Creo que ya habían empezado a cortar, pero yo seguía teniendo miedo de sentir todo.

Mi médica dijo: “Che… denme un bisturí que corte… me dieron un Tramontina…”

Y todos se rieron. Claro, todos menos yo que quería mandarlos a todos a la mierda, decirles que para mi no era gracioso ni mucho menos. Creo que en ese momento, además de asustada, estaba enojada. Conmigo y con el mundo entero. Lo único que escuchaba era el ruido de un aparato que succionaba líquidos, como el del dentista. Un espanto.

Carmen seguía con su relato inentendible y en un momento escuche: “Ah… pero es re gordito… con razón no salía…”

Al segundo escuche: “Tiene 2 vueltas de cordón, con razón se fue para arriba…”

Me obligué a abrir los ojos y vi por encima de la cortina que tenia frente a mi, que asomaba un pedacito de cordón. Carmen me dijo al oído: “Ahora vas a sentir una presión grande, no te asustes…” Y si, sentí que la hinchada completa de Huracán metía las manos en mi panza como revolviendo un guiso de lentejas y de repente sentí que me vaciaba por completo. Alguien bajó la cortina y apareció una carita hinchada, moradita, mojada y semicubierta por una sustancia blanca, unos ojitos abiertos, y tu ceño fruncido… tus ojos que en ese momento creí que me miraban a mi, tu ceño fruncido que ahora que te conozco un poquito más, puedo decir que es característico en vos, tus hombritos pegaditos a tu cabeza y tus bracitos encogidos. Una imagen que nunca me voy a olvidar.

La doctora dijo que no quedaban dudas de que eras un varón y te dio vuelta, te vi la colita, las piernas y los huevitos. Yo asentí con la cabeza, no sé porqué. Escuché: “Hora de nacimiento, 19:42”. Alguien dijo, muéstrenselo al papá. Entonces te alzaron un poco más y se corrieron para que pueda verte. Te envolvieron en una manta o toalla y la enfermera te trajo al lado mío, del lado izquierdo, y me dijo: “Acá esta tu bebe, querés darle un beso?” Gire la cabeza y te miré. Te dije: “Hola bebé… hola mi amor” y sentí que se me caía una lagrima de mi ojo izquierdo. Te di mi primer beso justo al lado de tu ojito izquierdo, no recuerdo si los tenias abiertos, creo que no.

No vi para dónde te llevaron y me pareció muy raro, porque era la primera vez en 9 meses que no estabas conmigo, que no sabía dónde estabas ni con quién. Volví a cerrar los ojos. Ya era mamá. Y ahora qué? Ahora tenía un hijo. Ahora era responsable de la vida de una persona, para siempre. Tuve miedo de no ser capaz, de no poder. De no ser una buena guía para vos.

Alguien me dijo que me iban a empezar a coser y que ya terminaba todo. Que paradoja… para mí, recién comenzaba todo. Carmen ya no me hablaba al oído, se había ido con vos, creo.

Yo escuchaba un llanto y me parecía que eras vos, pero estaba en una nebulosa, no tengo recuerdos muy claros de ese rato.

Cuando terminaron conmigo, la doctora se sentó al lado mío y me preguntó si estaba bien. Yo seguía con los ojos cerrados y asentí, pero no era verdad. Seguía con muchas ganas de salir corriendo. Pero si podía mover dos músculos de la cara, era mucho. Me dijo que trate por 6 horas de no hablar para no llenar de aire la panza. Y creo que me dijo algo de que eras muy bonito o muy grandote. Pero no lo recuerdo.

No se cuánto tiempo pasó. Yo me quedé con los ojos cerrados preguntándome a cada rato si me había dormido. Pero no. Después sentí que me movían. Era el camillero que me estaba pasando a la camilla para llevarme a la habitación. Mis piernas parecían de otra persona. No respondían a mis órdenes y para colmo, no tenia idea dónde estabas vos ni con quién. Qué desesperación me agarró.

Supongo que recorrí en camilla el mismo trayecto que había hecho hacía un rato en silla de ruedas, pero esta vez mi condición era otra: ya no estaba embarazada. Ahora era MAMÁ.

Recuerdo que antes de salir del quirófano, abrí los ojos un instante y miré el reloj de la pared. No quería ver la hora, lo que necesitaba por algún motivo era ver el reloj.

Cuando volví a abrir los ojos, estaba del otro lado del pasillo y vi el cartel de “Obstetricia y neonatología” y creo haber visto caras conocidas pero no recuerdo a quién.

Me llevaron a la habitación, la número 406 y entre el camillero y una enfermera me pasaron a una cama, al lado de la ventana. Una habitación que yo vi gigante. Me pusieron calmante en el suero y alguna que otra cosa. Tengo recuerdos muy vagos de esos momentos. No me acuerdo si fue papá o alguien más que me dijo que iban a tenerte un par de horas en observación porque habías pesado mas de 4 kg.

No se si el tiempo pasó rápido o lento. Se que en un momento, se abrió la puerta y papá me dijo: “Acá llegó el bebé”. Te traían en una cunita transparente con ruedas. Todo vestido de blanco, y cuando te acercaron te miré la cara y vi que era la misma que había visto en el quirófano, y me quedé tranquila.

No recuerdo bien qué fue lo que sentí, tampoco se si te tuve en brazos en ese momento o si fue más tarde. Pero no podía creer que ese bebé eras vos, Valentino, que hasta hacía un rato habías estado todo acurrucado adentro de mi panza, que te movías como un loco, tenias hipo… ERAS VOS! No lo podía creer…

Vino una enfermera y te puso en mi pecho. Succionaste como si lo hubieses hecho durante décadas. Lo increíble de la naturaleza.

Esta es la historia de nuestra cita a ciegas.

El próximo relato será de nuestros primeros días juntos en la clínica y nuestra llegada a casa como familia.

BIENVENIDO HIJO. TE AMO.

Mamá.

jueves, 2 de diciembre de 2010

BIENVENIDO HIJO...



Aca tenias 3 horas de vida...que puedo decirte? Mi vida es completamente tuya.
swlf.lilyslim.com/TikiBlogger.php/AWAw